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Mostrando las entradas de diciembre, 2023

Algún día

 Ella tenía ojos verdes, preciosos ojos verdes. O al menos, eso creía. No hay forma de saber si lo eran. Ya no ahora. Nunca me acerqué lo suficiente, quizás lo deduje. ¿Se puede saber algo así, desde la distancia? También su cabello rubio, era lacio. ¿No es muy cliché? Pero, en verdad, qué hermosa se veía. Quizás haya sido mi debilidad, por aquellas de cabello dorado. Pero más que cualquier característica, ah, era su sonrisa. Me pregunto, aún ahora, que tenía, qué clase de hechizo.  Quizás el dolor que traía consigo fue quién pulió tan finamente la comisura de sus labios. Tan joven que era, y con tales circunstancias. Qué habré hecho yo para merecer recibir, tal sonrisa, tal mirada, desde la distancia, sin hacer nada. Niña, cuyo nombre jamás supe, me pregunto si alguna vez te enteraste del mío. Yo también, quien siendo tan joven y tímida, jamás me acerqué. Quizás ahora... no, incluso ahora, quizás, algún día. Manuscrito en Cuentario Celeste araña.

Mi amor: pobre mi amor

Yo... siempre creí que, Descubrí tarde que,  el amor.  No es un bien acumulativo.  Yo creí,  durante todos esos años.  Esos años en los que anhelé. Anhelé tener a alguien a quien amar, yo creí que ese amor se iba acumulando,  como guardando en un cuenco a lo largo de los años,  listo para derramarse  sobre quien tuviera la suerte  de ser mi amor.  Pero no,  que mucho me equivoqué.  Al final resultó parecerse más  a un músculo que debía de ser ejercitado, y el mío...  Seco, estaba atrofiado. Todo lo guardado se perdió.  Todo lo que creí guardado nunca existió.  Pobre mi amor, llegado el momento, no lo supe amar. Pobre mi amor,  no lo pude amar.