Algún día

 Ella tenía ojos verdes, preciosos ojos verdes.

O al menos, eso creía.

No hay forma de saber si lo eran.

Ya no ahora.

Nunca me acerqué lo suficiente, quizás lo deduje.

¿Se puede saber algo así, desde la distancia?


También su cabello rubio, era lacio.

¿No es muy cliché?

Pero, en verdad, qué hermosa se veía.

Quizás haya sido mi debilidad, por aquellas de cabello dorado.

Pero más que cualquier característica, ah, era su sonrisa.


Me pregunto, aún ahora, que tenía, qué clase de hechizo. 

Quizás el dolor que traía consigo fue quién pulió tan finamente

la comisura de sus labios.

Tan joven que era, y con tales circunstancias.


Qué habré hecho yo

para merecer recibir,

tal sonrisa,

tal mirada,

desde la distancia,

sin hacer nada.


Niña,

cuyo nombre jamás supe,

me pregunto si alguna vez

te enteraste del mío.

Yo también,

quien siendo tan joven

y tímida,

jamás me acerqué.


Quizás ahora...

no,

incluso ahora,

quizás,

algún día.


Manuscrito en Cuentario Celeste araña.

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