Quererte no cuesta mucho (una vida)

 Quererte es bastante sencillo,

bastante simple.


Poder observar tu risa,

palpar tus palabras.

Resulta simple,

casi natural.


En la aspereza de tu corteza,

en la humedad de tu musgo

encuentro bastante sencillo amarte.

Cuando al mirarte,

me encandilas la mirada.

Cuando al besarte,

haces que busque en tus detalles.

Incluso cuando en la oscuridad y su frío

me abraza con la calidez

de un abrigo desbaratado.


Incluso cuando las lágrimas que me das

me postran hasta el suelo.

En el suelo mismo,

en su calidez fresca,

ahí encuentro sencillo el quererte.

Cuando te escucho cantar,

al escucharte charlar,

verte callar,

cuando te alejas,

en tu inteligencia y estupidez,

en tu calor abrazador y destructivo,

naranja como una flor

que me recuerda que ya no estás.

En tu frío insoportable

que arde como el hielo

que me recuerda que,

por más que me aleje,

nunca voy a poder realmente

apartarme de vos.


Con tu brisa,

tu templanza,

tu desesperanza,

tu alegría.

Me está costando una vida quererte, vida,

me cuesta una vida tratar de querer vivir.


Manuscrito en Hoja arrancada de algún cuaderno.

Comentarios