Orión vos y tu amante
Mintaka,
Alnilam, Alnitak.
Mintaka,
Alnilam, Alnitak.
Dónde te has ido,
no te veo a ningún lado.
Dónde te has ido,
que no estás aquí a mi costado.
Si sos vos,
quien siempre me persigue.
Si sos vos,
quien sin esfuerzo me aflige.
¿Qué fue de vos?
No podés decir que yo
¿Qué fue de vos?
fui quien se alejó.
Era así,
cuando te miran de lejos.
Era así,
cuando a lo lejos te veo.
Cuando veo al cielo y miro,
busco ese tu encuentro,
porque sé que en este mundo
transmutante, lleno de cambios,
solo vos quedás inmutable.
Cambios, cambios.
Ser humano
es cambiar.
Cambios, cambios.
Y este planeta,
nuestro hogar
quien nos concibió a su imagen
con su semejanza, de su propio barro
entonces nos hizo cambiar.
Como los estados de su materia,
nos hizo cambiar.
Como cambia quien la gobierna,
por los siglos de los siglos,
extingue toda su vida,
por los siglos de los siglos.
Nos exhibe en esta tarima
y cambiamos.
Como cambian las flores
y cambiamos.
Como lo hacen los colores
y sus nombres.
Cada que alguien habla,
cambian sus nombres,
como cambian las palabras.
Mintaka,
Alnilam, Alnitak.
Mintaka,
Alnilam, Alnitak.
Vos también cambiás.
Seguro porque hiciste al mundo
también a tu semejanza.
Cambiás,
pero mantenés tu eternidad.
Cuando salgo a verte,
sé que te puedo encontrar.
Al alba,
cuando el sol muriendo está.
En las noches,
cuando el sol reinando está.
Manuscrito en Poemario Negro.
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