Deseo de amar
El sol acudió en consuelo desde el este
y partió en resignación al oeste
sobre un corazón amargado
que se limitó a recibir tan solo aquello
que se le era otorgado.
¿Cuántas veces habrá sido?
¿Cómo y cuando se habrá repetido?
Ahora a ese corazón lo desborda un deseo
el de dar, sin piedad,
otorgar de su esencia más fantasiosa
con necedad, con sinceridad.
¿Cuántas veces habrá sucedido?
Ahogarse en un amor que no era mío,
por temor a causar a alguien más algún desvarío
por un amor no correspondido.
En los labios saborear un nombre,
morder con ternura miradas corresponder no podía.
Sostuve las manos de un anhelo ajeno,
esperando la noche
en que amanecieran, finalmente, como míos,
que se tornara mi hastío en anhelo genuino.
Ese anhelo de derretirse en aquel fuego
que consume al corazón desde dentro.
No tener que aguardar con la esperanza de que en algún momento
esas brazas se prendieran al carbón mojado dentro de mi pecho.
¡Ah! que privilegio ser correspondido.
Que azarosa la reciprocidad,
pero no la anhelo, en ese instante
que me dejen amar, no la encuentro necesaria,
porque no he tenido nada.
No más comprometerme para resguardar
el corazón de alguien más,
de tratar de dar amor sin amar.
Solo quiero amar,
por una vez,
amar con la falta de juicio,
como ya lo experimenté,
pero ya no en silencio.
Deseo embriagarme y morir,
en brazos de por quien mi corazón arda,
en ese instante lunático que siempre pasa,
amar o ser amada,
amar y ser amada,
amar sin ser amada,
no importa.
Cansado está este corazón
de aguantar amor ajeno sin amor,
teniendo a amor en el corazón
por a quien no puedo tocar.
Manuscrito en Poemario Negro.
Comentarios
Publicar un comentario