Hablar para ser escuchados

Un corazón acelerado que delata

un sentimiento airado que desconcierta.


Labios que hacen espacio  a palabras,

enunciados temblorosos que apelan,

piden, ruegan, argumentan,


Palabras que buscan significado,

una razón de ser en miradas que no se hallan.

Oídos ineptos oyen

sin asumir el peso de su negligencia.


Ha de haber sucedido de noche,

en una noche de aquellas

en las que el corazón pierde forma

y se arrastra

ensangrentando el empedrado

guiado por un túnel de luces

recordatorio pasajero

del perpetuo final de las cosas.


Manuscrito en Poemario Negro.

Comentarios