Postre, el que era mi favorito

Ayer volví a probar mi postre favorito.

Recordé qué había hecho cuando lo amaba,

comparé qué hacía cuando me disgustaba.


Ayer comprobé que demasiado de lo mismo cansa,

demasiado de lo mismo aturde, empalaga.


El contraste es, a veces, necesario,

para experimentar cada aspecto de la vida

de manera individual, unida en su

separación con cada latido.


Manuscrito en Poemario Negro.

Comentarios