Querido desconocido
Unas líneas delimitan
una figura consagrada.
Fronteras que trascienden,
usurpadoras andanzas.
Allí donde dejó, usted, fluir una sonrisa,
y derramó de su mirada,
imploraré en silencio por perdón,
ante la osadía de mi impertinencia
por este mi deseo de experimentar
el áspero aroma de su andar,
de su silencio ancestral.
Por deleitarme al sofocarlo de los míos,
e impregnarme impune
en la suavidad de su indiferencia.
Allí donde se derrama una sonrisa,
donde fluye una mirada,
permítame la osadía de probar
la dulce sentencia de sus palabras.
Concédame el deleite de saborear
aquella misteriosa fragancia,
aquella que emana de sus pasos
cuando se esconde de mí su espalda.
Querido, de mi amor, desconocido.
Mi amor, querido desconocido.
Manuscrito en Poemario Negro.
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