ORIONIDA AMANTE

¿Qué se podría hallar aquí,

sino confesiones cotidianas?

¿Qué se podría hallar aquí,

sino fragmentos de mi realidad?


Aquello que experimento del mundo,

aquello que mi mente me deja experimentar.

Sucesos transmutados en la consciencia

que de alguna manera buscan libertad.


Por azares del destino,

 o por designio divino,

hallaron su camino,

en tinta en lugar de puñal.


Ironía de la vida

sobre alguien que no sabe hablar.


Remembranzas del día a día,

que codificarse decidieron

para que solo yo entienda

en un pequeño afán ingenuo.


Un deseo más que interno

de complicidad autocomplaciente,

sin más deseo que desahogarse,

sin más deseo que comprenderse.


Del estilo guardo silencio,

causa que ni yo lo entiendo.

Por capricho, mero capricho

no están en prosa mis suceseos.


¿Qué son entonces?

No lo diré yo.

Quizá algún día,

o quizá no.


Cuando mis versos,

a esta alma afligida,

le hayan otorgado

la salvación.


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