Apuro y descanso

Aroma cautivador de soledad tormentosa.
Silencio temerario que en la oscuridad se asoma. 
Sentada allí se encontraba para quien desee atravesarla,
combatir con osadía su tranquilidad abrumadora. 

Pasaron caminando unos dos, tres o cuatro, 
pero pasaron de largo, como huyendo de algo. 
Regresaron sobre sus pasos dos que andaban perdidos,
y se aparcaron en su manto en desafortunado descuido.

Qué tristeza, ver ojos brillantes pasar,
sin detenerse siquiera a juzgar.
Van así, por ahí, corriendo, 
sin pausa para el descanso
o recuperar el aliento. 

La soledad persiste incluso en aquellos, 
en bullicioso desespero, los sigue consumiendo.
Si tan solo dejasen que la oscuridad, si hogar y amiga, 
les diera un abrazo cálido, les daría la bienvenida.


Manuscrito en Poemario Negro.

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