Hormigas y mosquitos
Se fijaron en piedra los cánticos salidos de su boca.
La norma fue impuesta, quien no callaba, a la ahorca.
Piensen lento, corran rápido,
pues quien logre atravesar el espanto
liderará a las hormigas por nuevo campo.
Corran, rían y saluden,
miren a sus costados.
Salten, alcancen y lloren,
han superado el encanto.
Quién sabe cuándo podrá repetirse la hazaña
y ver nuevamente al mosquito aplastado.
Si no fuesen por esas botas, negras al filo,
cualquier transeúnte moraría en su estilo,
y dejaría un alma atravesada en el camino
como ofrenda sangrienta para curar al impío.
Manuscrito en Poemario Negro.
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