El brasero
El silencio de tu crepitar,
la calidez de tu fulgurar
que emana desde tu estar.
Tu ébano mortificante
que va tornando en nieve radiante
por un escarlata desafiante.
Vos que acongojás a los ojos hasta las lágrimas
y reunís a tu alrededor a todas las ánimas,
vení a tornar el viento sur de junio en meras sátiras.
Manuscrito en Poemario Negro.
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