El viaje

 Líneas intermitentes, 

vienen corriendo a mi

Nunca las alcanzo, 

pero ellas a mí si.

Sigo al horizonte, 

nublado en ocasiones,

aspirando el aire frío

que seca mis pulmones.


La agitación que siento, 

un gran pesar momentáneo

una puntada en el pecho 

que dura un instante.


De repente todo se tiñe

con rayos de luz carmesí,

el horizonte verde

permanece frente a mí.


No veo las llanuras,

los arroyos ni los campos

Mantengo la mirada fija,

en ningún momento la aparto.


Aquella lejanía

muestra un largo sendero

más alto que el cielo,

más bajo que el infierno.


Siento al corazón acelerarse,

esta vez por excitación

¿tan poco vale la vida?

¿o qué tanto valgo yo?


Sigo mi rumbo despiadado,

la luz ya se perdió.

Miles de estrellas van guiando

pero todo sigue negro cual carbón.


Manuscrito en Poemario Negro.

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