Amar, sufrir en soledad

 El sufrimiento me sobrevino

en mi más densa soledad.

Aquí radica la raíz de la incongruencia,

de la contradicción de mis deseos.


Amar la soledad y desear compañía.


Soy un ser humano,

(dicen) necesitamos compañía.

Pero el único motivo de mi sufrir es

a causa de la compañía mediocre que dan.

Y de extrañar eso que nunca dieron,

solo la ilusión de lo que pudieron haber dado,

o la fantasía de lo que dieron tan solo en retrospectiva,

como la nostalgia en los ojos que miran hacia atrás,

desde tiempos de distancia.


Entendí esto cuando el sufrimiento me sobrevino

en mi más densa soledad.

Una soledad que yo misma impuse,

que yo misma engendré y parí.

En ese sufrimiento, lloré por compañía,

clamé en silencio a la nada por un abrazo.


En esa abrumadora soledad

descubrí el dolor de mi decisión.


Descubrí que aún se podía sobrevivir

a la tempestad de morir en silencio

y renacer

en soledad.


Manuscrito en Hoja arrancada de algún cuaderno.

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