Geronte mía
Decime, otra vez,
porque quiero saber.
Decime, otra vez,
porque ya me olvidé.
Volví a olvidar.
Decime, ¿cuál fue tu pecado?
Esa transgresión
que cometiste.
Decime, cual fue,
levantate y recordámelo,
porque yo también pequé,
yo también soy pecadora,
por ese tu pecado.
A causa mía,
por causa tuya,
por causa suya,
me ahogo en mi propia
hipocresía.
Mi penitencia es esta.
Mirar atrás,
tornar al pasado
y recibir,
ser abatida por la piedra,
esa piedra
que yo misma lancé.
La piedra que arrojé,
cuando te arrojé
lejos de mi vida,
de mis pensamientos.
Entonces, recordame,
qué fue lo que hiciste,
lo que nos hiciste,
lo que me hiciste.
Pero levantate,
levantate para decirme
porque así
puede que yo
pueda abrazarte,
para recibir
en vez de vos
el agravio que te di,
que te causé,
pero levantate.
Levantatena y decime,
porque cuando
te ibas a ir,
me olvidé de vos.
Solo recordé tu pecado,
así me ahorré el dolor.
Ahora,
volví a recordarte,
y me olvidé de tu pecado.
Ahora,
soy yo quien mira al mundo
con tus ojos,
tus ojos de cataratas
y visión clara.
Con horror,
ya recuerdo tu pecado,
no hay manera
de perdonarte.
Ahora soy yo quien peca
por tu pecado,
no hay manera
de perdonarme.
Tampoco hay manera
de perdonar
a quien nos hizo pecar.
El pecado tuyo de cizañar,
el pecado mío de detestar.
Manuscrito en Poemario Negro.
Comentarios
Publicar un comentario