Mi color favorito
Jamás supe escribir
correctamente su nombre.
A pesar de tenerlo pintado frente,
frente a mis ojos.
Ahí, la primera vez que vi,
porque fue amor a primera vista.
Me cautivó desde el primer instante.
En las flores,
en las más coquetas,
te presentas.
En el hogar que no es mío,
pero amo.
En el bolso que no es mío,
pero cargo.
En cada accesorio que no me pertenece,
porque jamás fuiste mía,
aunque no lo parece.
Fulgorosa intensidad atrapante,
Un instante apenas fue necesario.
Como arrebato religioso me asoló,
Siguiéndome en su persecución,
Incansable en su audacia atroz,
Aún más en los años venideros.
Tras el amor primero, vino la imposición.
Amé a este color, como ama una doncella
casada sin amor.
Quien, tras navegar en las profundidades
de su amado,
no puede evitar caer
rendida de amor.
Sos el aroma del musgo,
que las yemas de mis dedos
buscan en sueños.
La lejanía fría, fresca,
que me abrazaba,
mientras abrazaba su espalda.
Sos el techo que me cubre,
que no escatima en su bienvenida,
dejando pasar sol,
lluvia y a la vida.
Vanamente uno intentaría
Esquivarte la mirada, pues cada ente que
Respira, en ti infunde toda su alma.
Donde sea que haya anhelo,
En ese lugar, allí es donde te encuentras.
El tercero, un amor negado.
Siempre estuvo allí,
sin que nadie se hubiese percatado.
Con una seducción inusual,
que toma tiempo,
paciencia.
La misma que infunde
con cada mirada,
con cada penitencia.
Cuando no suelo estar,
vos me buscás.
Cuando no estás,
yo busco tu encuentro.
Cuando coincidimos,
siento desde adentro,
como nuestro encuentro,
ya estaba decidido.
A mí llegaste, hace tanto, en aquel amanecer.
Zarpazos a mi corazón diste, tras todo perder.
Ungiste, sin embargo, mi pesar con caricias.
Lograste recuperar mi alegría con tu eterna melancolía.
Manuscrito en Poemario Negro.
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