Puentecito y madera
I
Un puentecito de madera
marcaba el límite.
¿Qué había más allá?
Nadie sabía.
Información desconocida.
Pájaro campana,
su canto,
¿lo escuchás?
Se está lamentando.
Agudo,
demasiado agudo.
Vos,
que estabas conmigo,
¿escuchaste?
El eco del viento.
No podés decirme
que no escuchaste,
que no escuchás,
cada vez que pisás,
que no te das cuenta.
El puentecito
marcaba el límite.
Mis pies
jamás lo debieron
de haber cruzdo.
II
¿Alguna vez escuchaste?
El crujir de la arena,
la agonía de la tierra,
el sufrir del suelo.
Sequedad sublime,
que mirás atormentado
tu cielo quemado,
tu tronco cortado.
Tus raíces,
masacradas.
Tus pétalos,
degollados.
¿Qué hicimos?
¿Qué pudimos haber hecho?
Preguntale a ella,
por qué está llorando,
si no sabe lo que está pasando.
Sequedad sublime,
serenidad engañosa,
con tu calidez abrazadora,
despedís a tus muertos.
Manuscrito en Cuaderno de experiencia en prosa.






Comentarios
Publicar un comentario