Miopía en anteojos.

En cajita consagrada
llegaste a mi vida,
a mis manos.

Pintaste de colores el prado
de pastel y un tinte amargo.
Mirar la vida y a sus hijos
a través de tus ojos de vidrio.

Fragmento de realidad lejano
en tu cristal enaltecido el claro
de luna y sol, insignificantes.

Media vida entera habrá pasado
en el susurro y respirar de las voces,
en el palpar y admirar los roces,
en sentir la admiración encontrada
lejos, muy lejos de la mirada.

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