Incapaz de ser humano
El ánimo resbaló de tus rodillas, cayó lejos.
Por abrazar cartílagos la espalda duele.
Tela traicionera, se hizo amiga del frío,
la dejó pasar.
Mantener la mirada en el Erídano
para transferir calor al suelo, no alcanza.
¿Quién esperó la llegada de Rigel?
¿Quién quedó cegada
antes de encontrarse con su amante?
Era continuar corriendo,
no quedar postrada.
Era emprender del sufrimiento,
no arroparse en su salmuera.
Te quedaste sin manos, sin piernas,
¿a cambio de qué trocaste tu voz?
De la espuma que tornaste,
no surgió madre de Eros.
De ella surgió ternura y contento,
ya que sin plantas ni dactilares
se palpó el recuerdo,
de inutilidad severa
e incapacidad de ser humano.
Manuscrito en Poemario Negro II
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