Lo que se toma, lo que se deja

Si he de estrecharte, decime,

¿con qué manos he de abrazarte?

Si he de escogerte, contame, 

¿por cuánto tiempo he de extrañarte?


Hasta que se haga mío,

verdadero.


Hasta que mi diestra

siga guiándome la mirada,

la vista de todo aquello posible,

el deseo de hacer de todo aquello tangible.


Si he de soltarte, decime,

¿con qué manos he de abrazarte?

Si he de escogerlos por encima, contame,

¿por cuánto tiempo he de extrañarte?


Abandonar aquello que jamás se tuvo.

Abrazar aquello único que se podrá tener.

¿Dónde queda la pena y la alegría?

Cuando para que algo bello nazca,

algo igual de bello debe perecer.



Manuscrito en Poemario Negro II

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